Cuenta tus penas, pero también tus proyectos

Este artículo surge de la propia experiencia de contar en la radio mis pequeñas penas y sueños. En un primer momento la prudencia y la cínica apariencia te aconsejan callarte y no llamar la atención, para no ser motivo de conversación de tus vecinos y familiares menos cercanos. El problema de esa reacción (tan estadísticamente significativa en nuestros días) es que te ahoga en pensamientos circulares disfuncionales y en una ansiedad difusa que no te deja la mente libre para ejercicios más saludables como la planificación, la imaginación, la creatividad o el amor.

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