La gestión del nuevo empleo

Nuevas profesiones y modelos de trabajo; otra relación entre empleado y empleador; fórmulas nunca vistas de captación del talento que implican la llegada de nuevos agentes al negocio del reclutamiento; recetas novedosas de compensación que premian a los más valiosos… Son grandes transformaciones que ya requieren una gestión diferente para un nuevo escenario laboral.

23.11.2013 – M.Mateos/A.Méndez/A.Bustillo/T.Fernández .

La gestión del nuevo empleo

Antes de que la situación económica se complicara definitivamente, el mercado sociolaboral ya emitía señales de cambio. Y la enorme velocidad con la que éste se producía era el sustrato de todas las transformaciones. Cinco grandes revoluciones siguen activas, igual que sus consecuencias, para quien pretende hacer valer su talento en busca de un trabajo; para aquellos que rastrean el mercado a la caza de los candidatos con las capacidades adecuadas; y para quienes gestionan personas en este entorno cambiante.

Una de las grandes transformaciones se refiere a la nueva relación entre el empleado y el empleador, presidida por una idea básica: se acabó el trabajo para siempre. Esto quiere decir que la lealtad a la empresa, la idea de compromiso o los ciclos de permanencia en las organizaciones cambian de forma drástica en un escenario sociolaboral en el que ha desaparecido la estabilidad y las fórmulas de trabajo nada tienen que ver con lo que hemos conocido.

En relación con esto, hay que tener en cuenta las vicisitudes de una fuerza laboral que afronta un mercado de trabajo castigado por el desempleo, por factores como el envejecimiento de la población o las dificultades para encontrar una generación de reemplazo, un modelo productivo obsoleto y modelos de trabajo inéditos. Es evidente que tendremos que trabajar cada vez más años, y que las compañías tendrán que resolver sus necesidades con una fuerza laboral envejecida y cada vez más generaciones convivirán en las empresas, y éstas tendrán que conciliar diversos intereses, culturas, modelos de trabajo y de compromiso.

La lealtad a la empresa, la idea de compromiso y los ciclos de permanencia cambian drásticamente.

Además, resulta muy complicado orientar a quienes acceden al mercado laboral acerca de qué carrera escoger o qué sector han de elegir, porque muchos de los trabajos que tendrán éxito en apenas un lustro aún no han aparecido.

La última década ha estado marcada también por los vaivenes retributivos, que han pasado del sueldo fijo al variable, con fases de stock options y de retribuciones a la carta. Esta tercera tendencia se refiere a la necesidad creciente de modelos flexibles que premien a quienes más valen y en términos de compensación total.

La nueva relación entre empleado y empleador se basa en que se acabó el trabajo para siempre

Las nuevas fórmulas de reclutamiento suponen otra revolución que implica que los departamentos de recursos humanos pueden ponerse al frente de una gran transformación de las empresas en la que las compañías tendrán una relevancia y una potencia que les permitirá crear sus propios mundos en torno a los cuales vivirán y actuarán candidatos, empleados o simples interesados. Además, las redes específicas y profesionalizadas establecen ya una nueva relación de interés en la selección y atracción de talento.

El quinto cambio que se da en el nuevo escenario laboral se refiere a la pujanza de la marca propia como un argumento valioso para aquellos que recurren a soluciones diferentes y radicales (alejadas de lo tradicional) en la búsqueda de empleo, o para aquellos que deciden crear su propio trabajo, o inventarlo antes que buscarlo.

Fin del trabajo para siempre

La gestión del nuevo empleo

Antes que hablar de puestos de trabajo, habrá que referirse más bien a creadores de ideas y de valor que funcionan en una organización o por su cuenta. Hay quien piensa que las profesiones tenderán a desaparecer y no se contratará a las personas, sino a sus capacidades, y por horas.

Vivimos en un mundo globalizado e hiperconectado en el que “ir a trabajar” ha dejado de ser necesario para realizar nuestra actividad diaria.

Los sistemas de búsqueda de los mejores ha cambiado y cada puesto se convierte en único

El cada vez menor apego de los empleados a sus puestos y el hecho de que la relación con el empleador ya no sea de por vida se refleja en la aparición de nuevos modelos de compromiso, de carrera empresarial, de contrato y de nuevas fórmulas de trabajo.

La relación entre empleador y empleado era de por vida. Ahora la media de duración no llega a cinco años, y esto se transmite a las organizaciones. Así no resulta extraño que un número creciente de profesionales se sientan abiertos a diferentes opciones y a moverse en el mercado.

La retribución variable y la flexible se imponen como las opciones para motivar al profesional

El cambio de modelo de relación profesional –más libre, pero también más inseguro– ha dado motivos para tener varias ocupaciones. Cada vez hay más trabajos por proyectos y se incrementan también los proyectos unipersonales, que implican aprovechar la experiencia concreta para una iniciativa determinada, más si se tiene en cuenta la tendencia al emprendimiento como reacción a la crisis y al modelo tradicional de empresa que se da en algunas generaciones.

También hay que considerar que el mercado laboral no da para trabajos de larga duración, ni tan siquiera de medio plazo. Surgen nuevas oportunidades para especialistas dispuestos a trabajar puntualmente para solventar una contingencia concreta de una empresa. Se trata de desarrollar proyectos puntuales, quizá de unas pocas semanas, o días, para aportar valor en un tema concreto, en un momento preciso, a una empresa.

En un mundo en el que ya no existe el trabajo para siempre aparecen opciones válidas para que uno mismo se fabrique una estructura laboral y salarial más estable e independiente de los vaivenes de una compañía concreta. Se trata de trabajar de manera que siempre puedas tener activo y preparado un plan B y otro C, haciendo compatibles varias actividades para distintas empresas o clientes, y sin limitarse a un único empleador.

Parece evidente que trabajar en una compañía tradicional no es ya la opción de quienes desean dar un giro a su carrera y adoptar nuevas fórmulas de empleo que les faciliten la adaptación al nuevo mercado laboral y les otorgue mayor empleabilidad.

Se produce un incremento del empleo independiente que transforma la manera en la que vemos y entendemos nuestras carreras.

Nuevas profesiones

La gestión del nuevo empleo

El mercado demanda nuevos profesionales. Los sistemas de búsqueda de los mejores han cambiado y cada puesto se convierte en único. Cuando una firma abre una posición es porque necesita a una persona concreta, y hoy es necesario tener un grado de entendimiento de lo que se requiere en esa compañía y en ese momento preciso.

Hoy se demandan profesionales que hayan demostrado creatividad en la manera de obtener sus resultados y muy adaptables a las nuevas situaciones.

Lo más recomendable es buscar un nuevo puesto de una manera global, sin centrarse únicamente en posiciones similares a las que has desarrollado hasta ahora. Hoy más que nunca hay que tener la mente abierta para cambiar de un sector a otro, o aprender otra profesión.

En este sentido resulta inevitable mencionar a los innovadores que crean nuevas profesiones: los emprendedores. Las nuevas ideas que impulsan los proyectos que ponen en marcha muchos emprendedores suelen responder a grandes tendencias sociales que, a su vez, tienen que ver a con una evolución o con nuevos hábitos, preferencias o gustos del público. Éste reacciona a cambios en el estilo de vida, en los valores, la demografía o en cualquier otro fenómeno. Estas tendencias terminan por crear o expandir los nichos de mercado y generan nuevas profesiones que están relacionadas con la oferta de conocimiento y anticipación del futuro.

Quizá la misión de los emprendedores no sea crear una cantidad ingente de puestos de trabajo, pero su visión al generar nuevas compañías sirve para detectar los negocios del futuro y permite identificar profesiones que antes no existían.

Los creadores de empresas se meten en sectores nuevos, y ahí está el empleo del futuro. El trabajo está cambiando y todo esto facilita que la gente se active de forma diferente, porque el modelo tradicional de universidad y trabajo para siempre se acabó. El empleo es más global y hay que buscar las oportunidades donde están.

La recompensa

Conseguir un aumento de sueldo sigue siendo un auténtico desafío para los empleados. Las empresas continúan apretándose el cinturón en materia retributiva: los resultados de negocio parecen no despertar de su letargo y su única opción para no minar la motivación de sus empleados es modificar los ingredientes del paquete salarial. Los incrementos salariales previstos para 2014 rozan el 2%, sólo en aquellos puestos con opción a subida, porque el porcentaje de empresas que en el último ejercicio optaron por la congelación salarial se sitúa por encima del 30%.

Ante este panorama, la nueva recompensa que las empresas ofrecen a sus empleados es vía variable, es deicir pagar más a aquellos que más aportan a la organización. Que esto funcione depende de una evaluación de desempeño justa y alineada con los resultados de negocio. Sin embargo, esto es aún un reto para muchas firmas. La dificultad para conseguir los objetivos marcados ha rebajado hasta un 30% el cobro del sueldo variable a corto plazo; una mala evolución que también ha impactado en los puestos más altos de la organización: al no cumplirse las expectativas, se ha cubierto con la compensación a largo plazo, más ligada a la creación de valor según la marcha de la compañía.

Otra de las opciones para motivar a los empleados sin que su nómina se resienta en exceso seguirá siendo la retribución flexible –los profesionales escogen los elementos de una parte de su retribución optimizando su fiscalidad–. En 2012 superaba el 40% el porcentaje de empresas que ya optaron por esta modalidad, lejos del 12% que en 2006 contemplaba estos planes. El seguro de salud, ayuda para guardería y comida son algunos de los beneficios más demandados y, también los más ofrecidos por que tienen subvención administrativa.

Las otras profesiones

La llegada de nuevos agentes al mercado del reclutamiento está revolucionando un escenario en el que hasta ahora campeaban los portales de empleo, los cazatalentos y las firmas de selección. Pero la democratización que impulsan las nuevas tecnologías ha dado un nuevo protagonismo a las redes sociales y profesionales, a portales de empleo de segunda y tercera generación y a las propias empresas, cada vez más autosuficientes en la tarea de seleccionar y retener a los mejores candidatos. Está claro que los procesos tradicionales han pasado a mejor vida y se impone un nuevo concepto en el que cada vez más organizaciones pueden actuar a modo de planetas alrededor de los que orbiten candidatos, empleados propios y todos aquellos que se sientan atraídos por las posibilidades de interacción de contacto, de posible trabajo, o por los contenidos que las firmas generen.

Tú mismo S.A.

Todas estas transformaciones profesionales tienen asimismo mucho que ver con la marca personal. Cualquiera puede tener influencia y un crecimiento que era impensable hace poco tiempo. Algunas herramientas en la red facilitan el impulso de esta marca, que no es nada si detrás de esa promoción global y a veces demasiado fácil no hay nada que ofrecer.

Hemos pasado de una sociedad industrial a otra de servicios, con lo que cambia radicalmente el tipo de ocupaciones. Las relaciones laborales tienen un carácter cada vez menos exclusivo, y con el personal branding se amplía el espectro de acciones y factores que ayudan a incrementar nuestra empleabilidad. De este modo la gente decide verticalizar el rango de productos y servicios que está dispuesta a ofrecer.

Con las nuevas posibilidades tecnológicas, cada uno debería analizar el mercado laboral, las tendencias y oportunidades de negocio y hacer inventario de sus aptitudes y capacidades para crear una franquicia personal.

Cuando el hecho de que en una empresa te aseguren el sueldo todos los meses deja de ser la norma, cada profesional debe fabricar su propia marca y su empleabilidad en un entorno en el que cambia la forma de trabajar, en el que los modelos imperantes y las profesiones que antes servían ahora comienzan a languidecer. Puesto que se trata de recurrir a nuevas soluciones y de crear tu propio trabajo, debes pensar como un proveedor de servicios. En realidad todos somos empresarios aunque estemos trabajando por cuenta ajena. Si tu problema es que te has quedado en paro, piensa en términos de haber perdido tu único cliente, que es el que te paga la nómina. Debes trabajar tu reputación frente al entorno, para que ésta se tenga en cuenta ante los cambios vertiginosos del mercado laboral. El liderazgo personal se percibe como un nuevo valor profesional.
FUENTE: www.expansion.com

Anuncios