El blog “Foro Empleabilidad” se cierra

Desde el Blog “Foro Empleabilidad” nos hacen saber que han escrito el último post. Aunque volverán a primeros de enero, seguramente después de Reyes, con un nuevo post en un nuevo blog, con un nuevo nombre y un nuevo diseño, manteniendo en alguna medida las cosas que venían haciendo y habrá novedades, pero, sobre todo, con una filosofía totalmente nueva. Para cerrar el blog han escrito una última entrada que os aconsejamos especialmente.
Foro Empleabilidad
A nadie se le escapa que la situación del mercado laboral actual es altamente excluyente para una gran parte de los trabajadores y que esto supone una serie de implicaciones que condicionan radicalmente la búsqueda de empleo. Buscar empleo en la España del 2014 no va ser fácil como no lo ha sido en los años de atrás. Implicará invertir una gran cantidad de tiempo, actividad y energía en la tarea y, así y todo, no estará garantizado en absoluto que esta sea finalmente una actividad recompensada con un puesto de trabajo. Esta es la situación real frente a la que nos encontramos los desempleados y los que les ayudamos a buscar empleo, los profesionales de la orientación laboral, cuyo trabajo, por cierto, está enormemente dificultado por las circunstancias que describimos.

Paradójicamente, el gran número de desempleados existente hoy en día ha supuesto que cierto sector, aparentemente cercano al marketing, se haya fijado en ellos como un potencial nicho de mercado y, esto a su vez, ha favorecido la proliferación de eslogans típicos de esta área, mensajes que te descubren “el método infalible para encontrar empleo”, te dicen “encuentra trabajo en seis pasos” o te enseñan algunos maravillosos “trucos para encontrar trabajo”. Este tipo de mensajes seguramente atraen un buen número lectores hasta un post, pero tienen poco que ver con una búsqueda de empleo eficaz. En una línea similar está esa rama de pensamiento actual que se ha venido en llamar “psicología positiva” y que ha venido abundando en un mensaje que da a entender que hay que “ser optimista”, “pensar en positivo”, “ver el lado bueno”, “no desanimarse nunca”, “motivarse”, “reinventarse”, etc. y que similares actitudes son el secreto de la búsqueda de empleo exitosa.

La psicología positiva sirve al neoliberalismo
Ambos factores, el marketing y la psicología positiva –que no deja de tener muchos puntos negativos– han acabado conformando un imaginario en el que conseguir empleo tiene que ver con secretos o trucos que no están a disposición del desempleado pero que alguien, generoso y muy listo, le descubre; secretos que una vez poseídos lograrán que el desempleado consiga su objetivo de manera segura. Eso sí, todo regado de unas buena dosis de optimismo y de pensamientos positivos. Pero, ¿qué pasa si el “truco” en cuestión no era tan bueno y al final no da resultado? No importa, al día siguiente ya hay un nuevo post con un nuevo truco infalible y así sigue girando la rueda del pensamiento mágico y de la inoperancia en la búsqueda de empleo. ¿Y si el pensamiento positivo forzado no funciona?, pues que eres culpable de haber puesto insuficiente empeño en modificar tu curso de pensamiento, hay que intentarlo otra vez.
Nos gustaría señalar que este discurso que apuntamos en el párrafo anterior, además de ser absolutamente estéril en relación a la búsqueda de empleo, tiene un fondo muy tramposo. Y esto es así por dos motivos:
  • Aísla a la persona que busca empleo del contexto socioeconómico en el que se realiza la búsqueda de empleo. Esto es así porque pone el foco, exclusivamente, en una serie de variables individuales –o incluso “internas”- que el mismo desempleado tiene la responsabilidad de cambiar. Y esto es, sencillamente, una trampa. Atribuir en exclusiva la responsabilidad en la situación de desempleo a las personas que lo padecen con un contexto de un mercado laboral como actual, da a entender que se hace un análisis totalmente acrítico de lo que está pasando y que se comparte un discurso que, al individualizar el problema del paro, consiente y es cómplice de esta lacra social. Realmente, a nivel individual el desempleado tiene muy escasas posibilidades de influir en la realidad del mercado de trabajo que, en definitiva, es el factor clave que más dificulta la consecución de un empleo. Cosa muy diferente sería si analizáramos el poder que puede tener la acción colectiva.
  • Plantear cada día para desayunar la nueva panacea para encontrar empleo acaba, finalmente, distrayendo del ponerse en una tarea que sí podría ser efectiva a medio o largo plazo y que tiene más que ver con el establecimiento de rutinas comportamentales que con el optimismo forzado o el pensamiento positivo a contrapelo. No existe ninguna panacea real, pero es muy fácil imaginar una nueva cada día.

Se necesitan cambios radicales el las políticas de empleo.Entonces, si la cosa está tan mal como todo el mundo percibe, ¿queremos decir entonces que sería mejor que el desempleado se siente a esperar a que las cosas se vayan arreglando, a que se cree más empleo, a que vayamos saliendo de la crisis? ¿Debería esperar a que escampe antes de ponerse a buscar empleo en serio? No, en absoluto.

La experiencia acumulada estos años nos dice que a la casta política que ha tocado poder durante los años de la crisis ni está ni se la espera para resolver el problema de desempleo. No contemos con la política si no se afrontan cambios radicales de estrategias y de políticos. Por ello, es mejor tomar una postura más activa en la resolución de un problema que, si bien tiene un origen político y económico, nos afecta a todos de manera individual, de manera dramática a los que no tienen trabajo.
Buscar empleo no garantiza, en absoluto, que se vaya a encontrar.
Pero nosotros no somos políticos, que son los que se han de ocupar de lo colectivo, nosotros nos movemos a nivel de la ayuda a los desempleados concretos. Y sentimos si desilusionamos a alguien, pero tenemos que decir que no existen métodos infalibles para encontrar empleo, no hay fórmulas mágicas. En la búsqueda de empleo no existen los bálsamos de Fierabrás ni las piedras filosofales. Es lamentable pero es cierto: buscar trabajo, incluso buscarlo con ahínco, no garantiza necesariamente que lo vayamos a encontrar. No hay una formación, un curso, una herramienta, un pensamiento positivo que, por muy bien utilizada que esté o muy oportuno que sea, garantice la consecución de un puesto de trabajo. Lamentamos ser tan crudos, pero no nos gusta estafar a la gente. Sabemos que nos arriesgamos con el discurso que mantenemos y que un mensaje más edulcorado sería quizá mejor recibido, pero creemos firmemente que el abordaje de los problemas de manera realista es el primer paso para arreglarlos de manera exitosa.
Y aunque los autores de este blog no nos atrevemos a recomendar un sistema que garantice encontrar un empleo, sí somos capaces de señalar una manera de actuar que garantiza que las probabilidades de buscar empleo se incrementen: se trata de buscar empleo con método. Pero que quede bien claro que no se ofrecen certezas, ofrecemos incertidumbre y tarea que hacer de manera sistemática. El interesado tendrá que poner organización y constancia. Hace poco que nuestro admirado Andrés Pérez Ortega publicaba un post en el que afirmaba que se quedaba con una persona disciplinada antes que con una motivada. Nosotros estaríamos bastante de acuerdo, pero nos permitiríamos cambiar el término disciplinada por metódica y/o sistemática. Cualquiera que lleve tiempo en esto de ayudar a los desempleados en su búsqueda de empleo sabe que, aunque hay procedimientos que son más útiles que otros, todos pueden funcionar y todos hay que ponerlos en marcha porque todos pueden dar resultado en un momento dado. ¿O es que ya lo más eficaz a la hora de buscar empleo es manejar bien la red de contactos, es que no hay que mirar ofertas en prensa para comprobar si aparece alguna de mi perfil? Somos de los que pensamos que hay que tocar todos los palos, aunque eso sí, con inteligencia, con método y con constancia.
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